DNA CULTURE. Sueños lúcidos, campos áuricos y el viaje al subconsciente en las obras de Ana Montiel


Una entrevista para DNA mag por Steffi Fink







Una inducción a un sueño lúcido profundo de color y posibilidades infinitas, perderte en las obras de Ana Montiel te hace sentir una fuerte conexión espiritual con la divinidad del ser que encontramos en cada uno de nosotros, una invitación a su universo místico y empírico donde la ciencia y espiritualidad florecen frente a la incertidumbre, donde Ana intenta tomarle el pulso a la vida y entender su propia existencia.

Más que una artista contemporánea, Ana funge como una guía creadora de mapas del subconsciente, traduciendo campos áuricos en canvas que logran plasmar lo intangible del ser y la conciencia. Sus obras vibran y resuenan, una materia borrosa ante la vista que bien te envuelve en un poderoso sonido que solo está en tu cabeza, donde permean las ganas de evolucionar y no quedarse quieta.

En una época que nos ha forzado a recluirnos en nuestro interior y regresar a nuestro centro abriendo una ventana de escape a la realidad para pasar más tiempo soñando, Ana lleva años dominando y experimentando con sus sueños, logrando entrenarse para acceder al mundo onírico y poder extraer de ahí parte de su inspiración explorando así diferentes caminos visuales e ideológicos sobre temas de metafísica, fenomenología, conciencia e impermanencia.





Quiero comenzar por hablar sobre tu primer recuerdo al tener contacto con una obra de arte, ¿recuerdas cuál fue? ¿dónde estabas?
En casa cuando crecía siempre había pequeñas ventanas a las artes… mis padres eran unos entusiastas aunque no las practicaban profesionalmente. Mi padre especialmente con la música y mi madre con las artes plásticas. Haciendo memoria, creo que la obra plástica que más tengo grabada de cuándo era muy pequeña es de Pablo Picasso y de Joan Miró.



Tus obras sirven como un mapa a tu subconsciente, universos multicolores que rodean al espectador transportándolo a una realidad paralela, casi como las obras de James Turrell. ¿Qué emociones son las que te sirven como principal fuente creadora?

Por lo general en mi vida trato de abrazar todas las emociones que vayan apareciendo. Reconociendo tanto luces como sombras. Para mí, todo tiene su lugar y es igualmente valioso. También siento que cuanto más profundo vamos dentro de nosotros mismos más fácil es establecer una conexión con todo y todos los demás. Cuando uno deja atrás los condicionamientos -el cascarón de la personalidad social- y se conecta con su esencia más humana y atemporal nos damos cuenta de que todos somos muy similares, todos queremos ser felices, amados, etc. Para mí tanto en mi obra como en mi vida, es clave promover la aceptación incondicional de todo el abanico de emociones para así tener una imagen lo más completa posible. Trato de no filtrar o priorizar unas impresiones, ideas o emociones sobre otras de una manera racional. Voy dejando que sea un proceso lo más orgánico posible, respetando el curso de la vida y las ideas.





¿Siempre has sentido curiosidad por la intersección del arte y la consciencia?

Siempre he tenido un claro interés por ambos pero al principio creo que no los unía de una manera directa, por lo menos conscientemente. Creo que se fueron uniendo de una manera muy orgánica a lo largo de los año. Mi trabajo personal y espiritual fue mostrándome caminos visuales e ideológicos que pude explorar con mi obra, y mi obra me hace reflexionar sobre temas de metafísica, fenomenología, consciencia, impermanencia, etc.




¿Qué tipo de referencias visuales o sensoriales sueles buscar para inspirarte?

Soy muy curiosa y no paro de querer aprender cosas nuevas, ver cosas nuevas, hacer libre asociación entre unas cosas y otras, etc. La inspiración puede llegar de cualquier lado y siento que es indispensable ser responsable y comprometido con la educación que uno promueve para sí mismo. No dejar que la mente, el ojo, el cuerpo o el espíritu se estanquen.A la hora de aterrizar un proyecto u obra trato todo lo posible de no tener ninguna referencia en mi mente racional, pero imagino que tengo una barbaridad de ellas acumuladas en mi subconsciente, que se van manifestando de una manera o de otra. Desde hace años presto mucha atención a mis sueños, experimento con nootropics, y me entreno para tener sueños lúcidos tan a menudo como puedo. El plano onírico me resulta un terreno increíblemente fértil, y muchas ideas y asociaciones salen de ahí. Siempre tengo donde apuntar y a menudo me despierto de madrugada para aterrizar ideas que han surgido dentro del sueño.





¿Si tus obras tuvieran un sonido o soundtrack, cuál sería?
A veces hago playlists con música que siento está acorde con un grupo de obras en particular. Como este que hice para Fields, este que hice para “Polifonía de la Percepción” (la individual que tuve el año pasado en joségarcía ,mx , o este que hice recientemente para “Us as a Poem of Delusion” (un set de obras que tengo en el museo UCCA Dune -China- como parte de la exposición “Resistance of the Sleepers”).




Hay cierto grado de espiritualidad y paz que me provoca ver la mezcla de colores en tus piezas, ¿cómo se ven reflejadas tus creencias y preocupaciones por el futuro en tu arte?
Trato de ser lo más transparente y honesta con mi proceso personal y mis inquietudes, tanto en mi vida personal como en mi obra. Creo que lo que me preocupa, emociona, duele o intriga permea mi obra de una manera u otra.




Incluso con la pandemia desencadenando el colapso económico, durante los últimos meses existió una presión por mantenernos productivos. ¿Cómo lograste mantener tu paz mental durante estas últimas semanas en casa? y ¿encontraste alguna nueva manera de mantenerte creativa aún en el encierro?
Vivimos en una sociedad muy dañada por las ideologías atadas a la productividad y a la ganancia material, las doctrinas capitalistas y neoliberales están tan integradas al sistema que para liberarnos de ellas necesitamos un periodo de desaprendizaje fuerte, revisar estructuras, soñar e idear nuevas fórmulas que podamos echar a andar, etc. Es un momento muy crítico este que estamos viviendo, yo personalmente siento que es mucho más grande y complejo de lo que se percibe a primera vista. Creo que es el inicio a una transición y que esta primera etapa se centra en la crisis del paradigma obsoleto en el que está basado el sistema actual.

Para mí personalmente, ha sido una especie de retiro de silencio, en el que he reflexionado muchísimo sobre la situación y por ende a nivel emocional ha sido un poco montaña rusa, me han puesto muy triste algunos temas globales y me ha frustrado la situación en muchos frentes. Me ha ayudado mucho hacer más meditación que de costumbre, también he estado practicando chi kung, haciendo jardinería, cocinando, leyendo mucho, dibujando y pintando. Soy una workaholic total, paso la mayor parte de mi tiempo concentrada con temas de trabajo, y en esta situación, a veces sentía que no estaba siendo tan productiva como me hubiera gustado aunque siento que he avanzado bastante en el plano de las ideas, también a nivel emocional ha estado bien trabajar en desarrollar más compasión por mí misma cuando no soy tan productiva o positiva como me gustaría. Permitirme estar presente en las situaciones y entenderlas sin censurarlas o limitarlas. Creo que a pesar de la frustración que conlleva toda esta situación hay que reconocerla como un ejercicio de paciencia muy valioso.





Además de experimentar con los diferentes estados de conciencia, ¿qué otros temas te sirven como inspiración?
Me apasiona el tratar de tomarle el pulso a la vida, intentar entender nuestra existencia. Creo que tanto mi obra como mi vida podrían reducirse a eso. Me paso el tiempo tratando de percibir patrones con los que poder vislumbrar un orden que no haya percibido antes, tratando de entender la función de la conciencia, haciendo las paces con la transitoriedad e incertidumbre del todo, lo de explorar diferentes estados de conciencia es más una herramienta para observar desde diferentes perspectivas, me ayuda a desapegarme de estructuras mentales rígidas.





¿Qué papel juega la neurociencia y la física cuántica en tus obras?

Aterrizan y ponen palabras a ideas más abstractas e impresiones empíricas. A mi parecer hay una correlación directa entre la exploración espiritual y la exploración científica. Siento que tanto la ciencia como la espiritualidad florecen frente a la incertidumbre, y eso me atrae mucho. Por ejemplo, me encantan los intercambios de ideas en las conversaciones entre el científico David Bohm y Jiddu Krishnamurti, libros como “Waking, Dreaming, Being: Self and Consciousness in Neuroscience, Meditation, and Philosophy” de Evan Thompson o “The Quantum and The Lotus” de Matthieu Ricard y Trinh Thuan.





¿Qué influencia ha tenido la cultura mexicana en tu proceso creativo?

Lo orgánico que siento todo en esta tierra definitivamente ha influido a que mi práctica y proceso fluyan mucho más. También el trabajo chamánico y la búsqueda espiritual en la que he profundizado durante mis años en México han sido clave para mi trabajo.





Hemos visto como desde hace varias temporadas ya, como muchos diseñadores y artistas utilizan referencias post apocalípticas y futuristas para sus obras y creaciones. Algunos artistas trabajan a través del caos con más caos y otros responden imaginando nuevos mundos. ¿Has pensado en utopías o distopias durante tu proceso creativo de los últimos meses?

Pienso a menudo tanto en utopías como en distopias, pero trato de no meter en mi proceso creativo las hipótesis, conjeturas y neurosis varias de mi mente. Quizás suene muy new age esto, pero para el proceso con mi obra trato de ponerme al servicio de algo mayor, trato de entrar en un modo más transpersonal y atemporal, con respeto y humildad.
Considero muy importante soñar y planear utopías -así como reconocer distopias para huir de ellas-, pero eso de momento no lo estoy incorporando a mi obra, si no a mi vida personal. Optimizando mi manera de vivir, haciendo planes de futuro, etc.





¿Crees que el arte debe de reflejar los tiempos que vivimos o retarlos y darles forma?


Creo que el arte tiene muchas subdivisiones y funciones, y que cada artista o ser humano elige sus “batallas” o temas en los que quiere enfocarse. Yo personalmente con mi obra aspiro a algo no demasiado atado a un momento o lugar definidos, pero me parece muy importante el que haya gente que interactúe activamente con la actualidad por medio de su obra artística. Esa interacción y ese “tomarle el pulso a los tiempos” lo pongo en práctica más en mi vida personal, si bien no en mi obra. Por ejemplo, puedo ser una persona muy política en una conversación, o en elecciones de mi vida cotidiana, pero trato de no meter eso en mi obra.





¿Puede el arte cambiar el curso del futuro?
Más que el arte yo diría que los humanos pueden cambiar el curso del futuro, tanto si practican arte como si no. Siento que es injusto ponerles presiones a las disciplinas, al fin y al cabo son herramientas, y las ideas y los que manejan esas herramientas son los responsables. Todo es posible, y creo que es importante que todos reconozcamos la importancia que pueden tener nuestras acciones, intenciones y reacciones, cada persona tiene diferentes herramientas pero todas son valiosas!





¿Qué te da esperanza?


Me da esperanza ese momento en el que el Universo te pone en tu lugar y reconoces tu escala. Lo minúsculo e insignificante que eres dentro de un rompecabezas tan enorme y complejo. Ese momento en el que uno trasciende su percepción limitada de la realidad me da paz.

También me da esperanza el no entender muchas cosas. Siento que me desafía a seguir tratando de aprender, entender, cuestionar y también me ubica respecto a mi lugar en el todo (que es de nuevo minúsculo).